El programa Life Skills se centra en formar a los niños en las competencias más importantes de nuestro tiempo, conocidas como ‘habilidades blandas’. Según estudios de la Universidad de Harvard y la Fundación Carnegie, las soft skills representan el 85% del éxito personal y profesional, mientras que las competencias técnicas solo influyen en un 15%. Además, mientras que una profesión puede aprenderse rápidamente, desarrollar la capacidad de establecer relaciones saludables, tanto en el ámbito laboral como personal, requiere mucho más tiempo y esfuerzo. Las habilidades de comunicación, liderazgo e interacción están estrechamente ligadas a nuestros hábitos y actitudes más profundas, los cuales se forman durante la infancia. Cambiar estas habilidades en la edad adulta es una tarea ardua que requiere tiempo y paciencia. Por eso, es fundamental enseñar a los niños las soft skills o habilidades interpersonales desde pequeños, mientras sus hábitos aún se están moldeando. Y, por supuesto, la mejor manera de hacerlo es a través del juego. El fútbol es una herramienta ideal para el desarrollo de la personalidad. Hemos diseñado ejercicios que ayudan a los niños a aprender disciplina, resistencia al estrés, liderazgo, esfuerzo, concentración y trabajo en equipo. Durante el juego, los niños interactúan, buscan juntos la solución a un problema, se apoyan mutuamente y defienden sus ideas, lo que resulta mucho más efectivo que pasar horas dialogando con ellos.

 

Cualquier hábito formado en la infancia permanecerá para toda la vida. Si enseñas a los niños buenos hábitos, ellos los recordarán para siempre.